Me ha dejado, ¿y ahora qué?
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Me ha dejado, ¿y ahora qué? Si sufres de esta situación te encantará saber que tiene solución, pero tal vez no te gustará lo que vas a leer. De todo corazón te invito a leer el artículo hasta final y verás que, como tú, existen otros en el mismo barco. Como ya sabes si estás en un barco, tener rumbo es vital si quieres llegar a algún puerto.

Bienvenido al mundo del victimismo (lo siento). Si te quejas de cualquier situación entrarás en el modo “víctima” y si te quejas mucho serás una “víctima potente”. Que sepas que ser víctima era lo mío durante mucho tiempo jeje, era un “Master Víctima”. Por haber vivido en el mundo del victimismo durante muchos años quiero animarte y, por supuesto, facilitarte ciertas partes “inútiles” del proceso.

Verás que en realidad te estoy hablando de los dos lados de una misma cara. Te puedo asegurar que si estás viviendo esta experiencia ahora mismo, es lo mejor que te puede pasar (si decides trabajarlo, claro).

Me ha dejado, ¿y ahora qué? Tu llegada

Vinimos a la tierra desde el vientre de mamá. Ella da un buen empujón y ya estamos aquí (versión muy básica del asunto). Por más que mamá te ayude a llegar, llegarás solo/a. Eres tú quien vive esta experiencia. Primero te quitan de tu entorno super cómodo y después te obligan de repente a vivir cosas que tal vez no te habías planteado vivir.

Bienvenido al planeta tierra.
Ahora te pregunto lo siguiente, ¿cómo piensas irte de este mundo?
La respuesta es bastante fácil: SOLO/A, al igual que llegaste. Por más que tengas a toda tu gente alrededor y el confort que hayas podido desarrollar, en el momento de “la ida” serás tú quien viva esta experiencia contigo mismo.

Suena tal vez duro, pero es la verdad. Nos morimos solos.

Podría ser de una muerte natural: en la cama, de pie, en el baño, caminando en el campo, escribiendo, hablando, etc.
Muerte por accidente: de coche, de moto, de avión, etc.
Muerte por enfermedad: cáncer, gripe, super virus, etc.

Pues sí, te vas a morir y yo también. 

El tema es que nadie nos suele hablar de estas cosas y tampoco nos dicen cómo entrenarlas (ojalá). Según donde nazcas te contarán una historia u otra de cómo vivir tu vida pero no de cómo “morir tu vida”.

En la sociedad moderna nos suelen contar que siendo niño tienes que jugar e ir a la escuela. Luego de adolescente debes estudiar más para poder entrar en la universidad y después encontrar trabajo (leer: La cárcel de niños). Más tarde, de adulto, te dicen que debes trabajar, tener dinero, crear una familia y de anciano (pues tampoco se sabe mucho el plan) pero en ningún momento hay que morir.

De cualquier manera estarás contigo mismo.

Hasta que no llegues a una cierta edad (madurez) o que pases por una experiencia importante, pensarás que eres inmortal. Es una sensación muy agradable, la verdad. Cuando lleguen las primeras experiencias de confrontación con la muerte, tu percepción de la inmortalidad comenzará a desvanecerse y empezará algo más “real”.

¿Por qué hablamos de eso? Al saber que naces solo/a y mueres solo/a, estarás toda tu vida solo contigo mismo de una cierta manera. Solo no significa que tienes que estar apartado de la sociedad, todo lo contrario. Es simplemente que te des cuenta ahora que caminas siempre contigo mismo (tu mejor compañero/a de viaje eres tú mismo).

Suena muy bien por escrito pero para la persona que vive, “estar solo/a” desde el sufrimiento es realmente un infierno. Lo entiendo perfectamente ya que pasé por allí. Se vive fatal, por lo menos para mí era así. No dormía, estaba constantemente deprimido, tenía mucha agresividad, era un súper nervioso, sentía que me faltaba una parte de mí. Pensaba que mi vida no tenía sentido.

Imagínate el regalito de persona que era, todo eso por supuesto sin pareja en el horizonte. Cuando comencé mi primera etapa en pareja y comenzaron a surgir los primeros desamores, me morí el cuádruple.

Ahora me estoy riendo del asunto. Te lo digo, es realmente una cuestión de percepción. De corazón, no te preocupes, verás como tienes todo este poder dentro de ti y que eres capaz de vivir plenamente la vida que quieres.

Me ha dejado, ¿y ahora qué? Reaprender a estar solo/a

Nacemos y morimos solos/as. Por lo tanto debes grabarte esto en lo más profundo de ti. Piensas, tal vez, que tu familia es TU familia, tus amigos son TUS amigos y tu pareja es TU pareja. Ese es el primer error, nada es tuyo. Cada uno es un ser completamente independiente. Sus vidas tendrán un rol más o menos importante en tu desarrollo.

Es una definición un poco escasa de emociones pero así es como vivo desde hace ya muchos años. Nací en una familia de dependientes (muchas familias mediterráneas son así). Tiene sus pros y sus contras. El pro es que están siempre pendientes de ti. El a contra es que están siempre pendientes de ti y no de ellos mismos.

Recuerda, mi padre abandonó el barco cuando yo tenía dos años (leer: Comienza aquí). ¿Quién es mi padre para mí? Un desconocido. El simple hecho que una persona no esté en tu vida, facilitará el proceso y el trabajo fundamental del desapego emocional.

Según donde nazcas tendrás una percepción u otra del comportamiento social. Es decir que según lo que te toque vivir de chico/a, tu visión de la realidad te será dada e implantada por más que te niegues a ello. Verás que ahí nacen la mayoría de los conflictos. Nadie te preguntó tu opinión en aquel momento, pero tampoco tu nivel de madurez te hubiera permitido elegir lo correcto para ti.

Ahora es diferente, si llegas a leer este artículo, significa que estarás reapoderándote (recuperas lo que es tuyo). Puedes, si lo deseas, vivir la vida que quieres vivir. Simplemente tendrás que reaprender a aprender, desaprendiendo lo que dabas por hecho.

Recomiendo aprender de los mejores y equilibrarte lo antes posible (falicitarás tus futuras etapas de vida). Muy pocas familias fomentan eso a sus hijos. Venimos, la mayoría, de familias NO SANADAS, con grandes conflictos, traumas y cosas no trabajadas. Ahora, si lees este artículo te tocará a ti, tal vez, arrancar el trabajo de toda la línea familiar (y más si decides tener descendencia).

Es vital que recuperes tu poder perdido (la independencia emocional). Siendo un ser emocional “equilibrado”, fluirás con paz, alegría y sosiego en tu camino.

Me ha dejado, ¿y ahora qué? Amas o quieres

No sabemos amar. Amar es lo que curará cualquier tipo de herida. Es decir que si yo amo me permito sentir amor en mí, sin ningún tipo de “necesidad” y/o de pertenencias. Por lo tanto, que la persona (pareja, amigo, familia, etc.) esté o no a tu lado, en ningún caso te “puede dejar”. Estarás conectado/a con ellos desde dentro (AMAR).

Aquí está el truco. Te darás cuenta que el sentimiento de “dejado/a” está únicamente en ti. Como nadie te lo ha enseñado de chico, te sientes dejado/a y lo estarás hasta que aprendas la mecánica contraria. Puede ser un proceso rapidísimo o muy largo que dure toda la vida, todo depende de ti. He conocido muchísimas personas con anhelos de recibir atención, y yo el primero. Es un pozo sin fondo.

Todo esta revolución emocional no sanada se transforma poco a poco en una enfermedad para la mente. Sufres constantemente y eres, puramente, un/a dependiente con “patas”.
He sido, durante muchísimos años, un dependiente con “patas” y seguro que todavía queda algo por sanar y trabajar. Pero en general ahora vivo de una manera completamente distinta y me siento genial.

Es muy agradable sentir que amas a tus seres queridos estén o no a tu lado.

Nadie te puede dejar de esa manera, pero tú sí a ellos (jeje). Claro, no todo el mundo trabaja consigo mismo y  cumple las mismas tareas de desarrollo a la vez.

Te lo digo por experiencia. Me han criticado por todos lados. Familia, amigos, parejas por ser un “egoísta”.

Tienes que saber que cuando decides reapoderarte, es decir comenzar a recuperar el poder que los demás tiene sobre ti, molestarás.

Por lo menos en mi caso y en el caso de muchos que haya conocido fue una de las consecuencias. La mayoría de las personas están atrapadas en un bucle de dependencia. Quieren que les demos el bienestar que anhelan dentro de ellos mismos. Cuando decides estar bien por ti mismo y solamente contigo mismo, reflejarás lo que ellos no se permiten vivir.

Al no ser consciente de sus propios esquemas se sentirán abandonados, traicionados, rechazados, descuidados, desamados, humillados, etc. La lista es larga.(Leer el libro: Las cinco heridas que impiden ser uno mismo)

Ejemplo: un amigo/a te llama y te propone salir para pasar el día juntos.

Depende del hogar donde vives y sobre todo con quien vives (parejas, padres, etc.), puede que a algunos de ellos no les convenga y/o que le moleste que tu vayas con tu amigo a pasar el día.

Tal vez habrás experimentado quejas, reproches, críticas contra tu decisión.
Tal vez habrás escuchado “me dejas solo/a”, “¿otra vez con este/a?”, “siempre vas a lo tuyo”, “algunos vivís como reyes”, “prefieres pasar más tiempo con tu amigo/a que conmigo”, “estoy aquí como un mueble”, “algunos trabajan mientras tu juegas”, etcétera.
Suele ocurrir bastante.

Imagínate ahora que decides irte de viaje solo/a o simplemente irte a vivir lo que realmente anhelas dentro de ti. Tendrás casi seguro un cúmulo de críticas por más que te sientas feliz en ese proceso. ¿Por qué?, por dependencia y apego de la gente.

Si recuperas el poder de elegir tu vida para ti, reflejarás una verdad olvidada por muchos. No te preocupes, aunque de primera suene dramático, en el camino encontrarás más personas, lugares y situaciones semejantes a tu nuevo paradigma de vida y, sobre todo, más semejantes a tu “yo” más libre.

Me ha dejado, ¿y ahora qué? Si duele es buena señal

Si sientes dolor es que es una tarea de trabajo aún más importante para ti.

El hecho de sufrir a nivel emocional tiene que ver con una etapa vital de tu aprendizaje. Te invito a absorber y poner en práctica (leer: 3 conceptos para cambiar tu vida radicalmente). Cuanto antes lo practiques, mejor.

Sufrir es algo que tendemos a rechazar y huir. Ahora verás que sufrir corresponde a esquemas no entrenados que hemos recibido desde pequeños. Nos han contado a muchos que sufrir está muy mal y que tenemos que evadir este asunto. Como casi la gran mayoría de nosotros recibimos este condicionamiento, cuando uno sufre se derrumba. Suele tardar “X” tiempo para reconstruirse y volver a sufrir otra vez (este bucle suele durar toda la vida).

Cuando un niño se cae, verás que rápidamente los padres les dicen que “no pasa nada”, “no es nada”, “no llores”.
Desde la percepción de un adulto, el sufrimiento de un niño tiene poca importancia, es algo normal. Ahora cuando un adulto llora o se cae, todo es mucho más grave. Para tu cerebro es lo mismo. Tienes que aprender que caer, sufrir y llorar son etapas vitales para tu crecimiento por muy mayor que seas.

Al igual que de chico, “no pasa nada”, estás aprendiendo. Sé, que de adulto es mucho más complicado porque pensamos que nuestro proceso de aprendizaje ha acabado. Para nada, todo lo contrario. Estamos mucho más predispuestos a trabajar todos nuestros “esquemas tóxicos” que tenemos dentro.

El sistema te vende ocio, diversión, trabajo, dinero, etc., pero no consciencia. Es tu trabajo de ser humano volver a recuperar lo que es “tuyo”.

Me ha dejado ¿y ahora qué? Eliges elegir, es la gran clave

Naces solo/a y te morirás solo/a. Estamos a lo largo de nuestra vida con nosotros mismos por más que tengamos a todo el mundo alrededor. Si quieres vivir libre y dejar de sufrir por sentirte solo/a debes recuperar tu poder perdido. Es decir, recuperar tu campo de decisiones y responsabilidades

Ama más y quiere menos. El simple hecho de aceptar que cada uno tenga su propio camino y sobre todo su propio campo de responsabilidades te liberará de las ataduras. Estás de paso, dure lo que dure. Aprende y experimenta. Es la única forma de elevar tu consciencia y recuperar lo que es tuyo. Ser dejado es solamente posible si un día decidiste atarte.

Con cariño te invito a seguir explorándote como explorarías el mundo que te rodea.

Comparte en los comentarios tu sentir sobre el hecho de sentirte dejado/a y dime para ti desde dónde sale este “mal”.

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