El código de la felicidad. ¡Claro que sí! Piensa por un momento esto que te voy a decir: cualquier cosa que está a tu alrededor se rige por un patrón/código/modelo; si eres capaz de descifrar y comprender esto, te será más fácil reproducirlo, por lo tanto, podrás sacar su resultado.

Meterte en el mar sin saber nadar resultará algo difícil. Pues ser feliz sin saber cómo vivirlo te será igual de difícil o más.

Así que, si decides descartar el código de la felicidad,  sabes lo que te puedes esperar. Andarás sin mucho sentido y, muchas veces, pasarás por etapas difíciles de la vida que conllevarán sufrimientos innecesarios.

¡Ojo! Puede que vengas ya de fábrica con una facilidad para disfrutar y vivir plenamente alegre. No ha sido mi caso, de ahí el hecho de investigar, buscar y encontrar una estructura para poder sostenerme a nivel emocional. La ventaja de haber pasado por ambas polaridades emocionales es que conozco el camino de regreso hacia el buen rollo y la buena actitud.

El código de la felicidad desde una receta:

imagina que quieres preparar una buena paella, que, dicho sea de paso, me encanta este fantástico plato de nuestra dieta mediterránea. Si no tienes ni idea de cómo prepararla es porque todavía desconoces el código de su preparación (receta) e ingredientes. Lo suyo es que aprendas cuales son los ingredientes y luego cuál sería su proceso de elaboración -con qué, cuánto, por qué, para qué-. Sin conocer este proceso sería complicado que te salga bien la experiencia.

Cuando tengas la receta (código) y, sobre todo, que sepas aplicarla, con sólo seguir los pasos de preparación conseguirás llegar a la meta: preparar una paella. Tal vez, las primeras veces, te saldrá un poco pasado de cocción el arroz, o con demasiada sal, etc. Todo es cuestión de tiempo, práctica y repeticiones. De este modo asimilarás el código sin darte cuenta y serás capaz de cocinar una buena paella sobre la marcha.

Ahora viene una pregunta un poco más profunda en lo referente al arte de vivir una vida más abundante, emocionalmente hablando. Si tuvieras que reproducir sobre la marcha una emoción, ¿cómo harías para crearla y, sobre todo, para sentirla?

Por mi parte te diría que, al igual que con la paella, todo es cuestión de aprender el código y luego asimilarlo.

-”Es imposible replicar una emoción a través de un código” -podrías contestarme.

Y te diría que es porque, simplemente, desconoces todavía el código de la felicidad.

Pero si tienes un mínimo de interés te invito a empaparte de una realidad que aplico en mi día a día desde hace bastante tiempo.Sí, existen códigos para lograr, casi de forma permanente, estados de bienestar, alegría y felicidad plena. Es igual que hacer una paella: requieren unos ingredientes y procesos de preparación. También hace falta practicar hasta que esa emoción sea tuya y que puedas disfrutar de ella.

¿Estás preparado/a?

Los ingredientes son:

-Tiempo.
-Cuerpo saludable (que no estés sufriendo físicamente es lo ideal). Trascender el dolor físico y llegar a sentirse bien es algo que todavía no dispongo en mi arsenal de herramientas.

-Estar solo/a contigo mismo/a mejor.
-Tener ganas.
-Tener muchas ganas.
-Tener más que muchas ganas (el poder de la intención es vital).

¿Cómo cocinar todo eso?

Debes, antes que nada, escoger el tiempo e implantarlo de manera eficiente. Es decir, que si quieres preparar esa emoción tuya le debes dedicar el tiempo necesario; de otra manera, tu plato saldrá mal. Es lo mismo que la paella. Para que el arroz esté hecho tendrás que darle su tiempo de cocción necesario.

Con un físico en buen estado tendrás plena capacidad de centrarte en tu interior (emocional y mental). Como tu exterior (físico) no esté funcionando bien el proceso será más costoso.

Estar solo/a será vital para este proceso; que aprendas a pasar tiempo contigo mismo y sin nadie a tu alrededor me parece de lo más adaptado. Con la práctica comprobarás que podrás hacerlo con las personas que tengas a tu alrededor. Más tarde descubrirás que estás preparado para hacerlo en cualquier lugar y en cualquier situación.

Tener ganas es el ingrediente que hará que este proceso se haga o no. La actitud tuya determina tu desarrollo en este planeta. Por lo tanto, ten ganas.Ahora, escoge el tiempo y dedícale su momento. A más dedicación mejor te saldrá el plato.

¡Es que no tengo tiempo!
¡Tengo una familia a cargo!
¡Trabajo mucho!
¡Estoy siempre corriendo!
Etc, etc, etc.

De ahí que sea todavía más necesario aplicar el código de la felicidad. Estás atrapado/a en bucle donde tu “Yo” no es libre. Es decir, que los condicionantes externos -que elegiste previamente- tienen demasiado poder sobre ti. Te invito cuanto antes a leer: Los 3 conceptos para cambiar tu vida radicalmente. Leer también: Cómo transformar tu vida en un juego.

Recomiendo, al comienzo, unos 10 minutos al día. Estar en un sitio solo/a y sentado/a con la espalda recta.

-Espera un momento, Seba, ¿no me estarás hablando de meditación?

El entrenamiento emocional como parte del código de la felicidad

Lo llaman meditación, yo lo llamo entrenamiento emocional. Piensa que tus emociones se encuentran en tu interior; no en el exterior. Si quieres pasarte la vida intentando buscar fuera de ti lo que ya albergas en tu interior, sigue hacia adelante. Yo, personalmente, no te lo recomiendo ya que, he dado tantas vueltas para volver siempre al mismo lugar, que decidí escoger otro camino para avanzar.

Dedicar energía hacia las cosas que estén fuera de ti es importante, pero en el momento que decidas pararte o, simplemente, que las cosas no te salgan bien, verás cómo el motor emocional (interior) se pondrá en marcha. Todo lo que tienes dentro de ti es tuyo y es completamente gratis. Además puedes tener acceso a ello las 24 horas del día los 365 días del años.

¿A qué esperas? Disfrútalo, es todo tuyo.

Volviendo al tema:

Si estás en un sitio solo/a verás que podrás con más facilidad centrarte en ti.

También te recomiendo “anular” o disminuir la capacidad de algunos de tus sentidos:

-Para la vista: estar en la oscuridad total. También puedes hacer uso de una máscara.

-Para el olfato: que el entorno tenga un olor neutro para evitar los estímulos externos.

-Para el oído: cuanto más silencio haya mejor. Si tu entorno no es lo suficientemente silencioso puedes usar un casco o tapones para disminuir o eliminar el ruido de fondo. Puedes también aprovechar ciertos sonidos cíclicos para favorecer tu concentración.

-Para el cuerpo (sí, no es un sentido, pero debo ponerlo aquí para que sepas la postura adecuada): una silla con buen respaldo para tener la espalda recta. Vístete con ropa ultra cómoda. Intenta que el entorno en el que te encuentres esté a una temperatura adecuada.

¿Se puede hacer tumbado? Sí, pero hay más probabilidades de quedarse dormido -te lo digo por propia experiencia-.

Recuerda, tu cuerpo no está ahí para ayudarte (leer: el cuerpo te limita) y te pondrá muchas barreras e impedimentos para que esa experiencia te parezca complicada. Debes adiestrar tu cuerpo a través de la mente y llevarlo hasta que se rinda a la experiencia. Todo es cuestión de práctica y de actitud (entrena a materializar la realidad que quieres experimentar).

Debes saber y comprender esta premisa: cualquier acción que generes hacia fuera, es un reflejo o búsqueda de lo que tienes dentro.

Es decir que, básicamente, estás hecho de emociones y que, dicho conjunto de emociones, es tu motor de expresión hacia el mundo exterior. Cuando deseas algo fuera de ti (familia, pareja, dinero, casa, etc), quieres, en realidad, sentir o expresar una emoción que está en tu interior. Tal vez te sonará como algo nuevo. Te invito a preguntarte lo siguiente: ¿Para qué quiero lo que quiero?

Contempla qué emoción tu “Yo” está deseando sentir (reconocimiento, bienestar, alegría, amor, tranquilidad, paz, unión, etc).

Según mi realidad, todos buscamos o anhelamos un sentir emocional. De ahí hacemos lo que hacemos, pero muchas veces, al no comprender cómo funciona nuestro motor de búsqueda, nos enfocamos en algo que no nos beneficia, logrando así resultados que no corresponden a nuestros anhelos emocionales de base.

Ahora te propongo la mecánica inversa: siente primero la emoción para que luego, todo lo que esté  fuera de ti, te parezca mucho más neutral y fácil de conseguir.

Es como cuando tenemos hambre y saciamos ese apetito; el resto de la comida que quede en el plato o en la mesa no nos llamará la atención puesto que esa necesidad de alimentarnos estará ya cubierta.

Pues es lo mismo a nivel emocional, cuando sientas las emociones deseadas y te llenes de ellas te importará poco atraer lo que previamente deseabas porque ya estarás sintiéndolo en tu interior. Todo lo de fuera de ti te parecerá casi irrelevante y tendrá mucha menos influencia sobre ti.

¡Ojo!, nadie discrepa el hecho de vivir todo lo que uno se propone vivir y, por el contrario, explorar en su vida todo lo opuesto. Es, simplemente, que si vives lo que quieres y, además, exploras lo que deseas te encontrarás en paz y con buen rollo contigo mismo (emociones empoderadas estables). Por ello, todo te será mucho más fácil de conseguir.

A nosotros nos han contado la mecánica inversa. Busca fuera de ti para sentirte bien en tu interior. Cuando alcances tu objetivo, tengas tu coche, tu casa, tu trabajo, tu familia… entonces serás feliz.

¿Es cierto? puede ser, pero, ¿y si no lo consigues? ¿Qué pasaría?

Si de repente el coche, la casa, el trabajo, la familia… tuvieran que desaparecer de tu vida, ¿cómo sería tu vida?

Pues pasarías por una buena etapa de muerte emocional -no mola nada, hablo, de nuevo, por propia experiencia-. Por esto mismo, lo suyo es que seas capaz de cultivar tus emociones a medida, sin ninguna atadura o, por lo menos, entrenar este tipo de motivación emocional.

Crea un Realidad Interna mejor que la Externa

Sé que es más fácil decirlo que hacerlo, pero hay que prepararse y, cuanto antes, mejor. Vivirás mucho más alegre el resto de tu vida y serás mucho más empoderado/a que otros que sigan en el ciclo de la búsqueda constante hacia fuera.

Por lo tanto, vas a aprender a crear un mundo emocional interno más real y vivo que el que te pueda proporcionar tu realidad externa. Entreno mi estado emocional cada vez que puedo, ya sea de día o de noche. No soy, ni de lejos, un super maestro en el tema, pero sí que es una de mis herramientas de trabajo que uso a diario.

Puedo crear paradigmas emocionales nuevos y, sobre todo, no quedarme con emociones tóxicas.

Volvamos, ahora, a la práctica. Siéntate. Si puedes estar en un sitio oscuro o con poca luz, mejor. Sería adecuado que, además, fuera un sitio silencioso. Se puede ejercer también en sitios en los que haya algo de ruido ambiente, pero estos casos suelen requerir un pelín más de práctica. En el caso de que exista un nivel bastante incómodo de ruido a tu alrededor puedes hacer uso de unos cascos bilaterales (Enlace) en los que suene una música agradable o, en ausencia de ellos, puedes usar tapones para los oídos. Estos preparativos te ayudarán para que puedas iniciar el sendero del entrenamiento emocional consciente.

Cuando estés colocado/a cierra los ojos y no los abras hasta que el ejercicio esté completo. Respira hondo varias veces, tres veces como mínimo. Llena tus pulmones y barriga de aire todo lo que puedas; luego, expulsa ese aire lentamente hasta que no quede nada.

Ahora, entra dentro de ti, contemplarás, tal vez, la oscuridad detrás de tus ojos. Al principio te resultará raro si nunca has hecho algo parecido. Para los que suelen meditar, estarán en su salsa. Dependiendo del tipo de persona que seas puede ser que tu mente y tu cuerpo te manden, directamente, un arquetipo distinto de información (pensamientos, ideas, recuerdos, emociones de todo tipo, dolor físico, sensaciones raras, cosas urgentes que hacer, fantasías, etc).

Debes aprender a elegir qué es lo que quieres que suceda dentro de ti y mandar a paseo al resto de sensaciones. Yo suelo, siempre, volver a esa oscuridad detrás de mis ojos -esto es más fácil decirlo que hacerlo-. Si esto te resulta difícil, elige los pensamientos que mejor te hagan sentir. Usa tu mente para fabricarlos o, simplemente, imagina una historia que te resulte cómoda.

“El Tiempo será tu compañero de viaje”

Por eso mismo, el tiempo es un ingrediente vital en la ecuación del código de la felicidad. Imagina que todos estos pensamientos negativos fueran cubitos de hielo puestos al sol: tardarán un tiempo en derretirse, ¿verdad? Pues para tu mente “enloquecida” será lo mismo: según pase el tiempo notarás que esos pensamientos irán desapareciendo poco a poco. Mientras más tiempo estés en el estado del pensamiento positivo, te darás cuenta y podrás sentir que todo lo de fuera adquiere una menor importancia. Tu realidad interna comenzará a ser superior.

Cuando te centras en la oscuridad comienzas a no sentir ciertas zonas de tu cuerpo; notarás -mentalmente hablando- una especie de desvanecimiento. Esto sucede, simplemente, porque tu atención estará en otro lugar. Tendrás que seguir ahí, dedicándole tiempo y actitud, porque ese es el camino correcto para el buen funcionamiento del ejercicio.

A partir de un cierto momento notarás que, poco a poco, el ruido interno, todas esas emociones que te engloban, empezarán a conformar una historia, como si de una película se tratase. Comenzarás a entrar en el campo del sueño lúcido, donde podrías, si quieres, comenzar a tener control sobre lo que estés soñando. Se puede llegar más lejos pero, de momento, te recomiendo practicar esto.

Te propongo que, cuando entres en esa fase de relajación o de sueño consciente, comiences a crear la historia que te apetezca generar.

Verás que, automáticamente, se activarán tus emociones. Comenzará ahí, en ese instante, el cambio o metamorfosis: tus emociones internas se auto programan con una historia que solamente existirá dentro de ti. Las emociones determinan nuestra realidad, por lo tanto, según lo que sientas, lo vivirás como real o no.

-Espera un momento, Seba. A mí me han contado que debemos acallar la mente cuando estemos en este tipo de meditación o relajación.

Tu mente como ayudante principal

Pues yo te invito a todo lo contrario. Si llegas a silenciarla me parece perfecto pero, ¿qué pasaría si pudiéramos invitar a la mente a participar en la experiencia y que ella misma se lo pase genial? ¡Mucho mejor! ¿No te parece?

Quiero que te centres en tus emociones. Ellas son el timón de tu realidad. Usa tu mente para generar toda la información que necesites. Una mente bien ampliada es de lo mejor que existe en este planeta… ¡Y siempre la llevamos con nosotros!

-Vale, me apunto, pero, ¿cómo hago que mi mente genere emociones positivas?

Pues, simplemente, emitiendo “el deseo”. Dependiendo del estado de ánimo en el que te encuentres tendrás más facilidad para acceder, sentir y generar esas emociones positivas.

Quiero que sepas que comprendo tu pregunta; yo mismo tardé años en conseguirlo, hasta que me di cuenta de lo que estaba haciendo mal. Pero no quiero que te agobies, porque conseguir un excelente estado de ánimo y generar esas emociones positivas es mucho más fácil de lo que parece.

Para activar una emoción existen múltiples maneras. Una de ellas, que recomiendo a todo el mundo, es repetir una y otra vez, en tu mente, las palabras correspondientes a las emociones deseadas.

Amor, amor, amor, amor,  amor, amor.
Alegría, alegría, alegría, alegría, alegría, alegría,

Paz, paz, paz, paz, paz, paz.
Gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias.

El hecho mismo de repetir de forma constante esas palabras, hará que gran parte de tu energía, esfuerzo y concentración vaya por el buen camino hacia un estado interior más amoroso para ti mismo.

He visto, con mis propios ojos, resultados increíbles en apenas unos pocos minutos. Ha sido asombroso comprobar cómo cambia el estado de ánimo, en ese intervalo de tiempo, en personas de todas las edades y géneros.

Verás, tu cerebro está diseñado para enviarte constantemente información. Entonces, ya que puedes, elige la estructura informativa más adecuada para ti. De ahí la repetición de palabras positivas una y otra vez.

Si quieres abrir más tu potencial emocional te invito a activar el poder de la gratitud extrema y el amor propio (futuro artículo).

Simplemente, mándate amor a ti mismo; como si lo estuvieras mandando a las personas o cosas que más amas -que, dicho sea de paso, es lo que deberíamos hacer siempre-. Comienza a generar, al mismo tiempo, una profunda gratitud hacia la experiencia en sí; y siente amor hacia ti mismo. Comprobarás que tu historia interna cambia de forma radical.

Ahora entramos en el limite de cada uno. He podido observar que muchas personas tienen resistencias y que su mente y emociones son más fuertes que ellos mismos. Al centrarse en la repetición de las palabras activarás el “poder” de esas palabras. En el inconsciente colectivo, la palabra Amor por ejemplo representa algo benéfico, por lo tanto al repetirla una y otra vez, activarás en ti parte de ese inconsciente colectivo. La palabra resonará como un echo, que tendrá como función activar los bienes de tus  emociones “positivas ampoderadas”

Hasta ahora lo he comprobado con varios tipo de personas, edades y géneros. El poder de la palabra es muy fuerte. Eres lo que piensas y sobre todo lo que te dices a ti mismo. Por lo tanto háblate de la mejor forma posible. Te puedo asegurar que mi “toca disco interno” que uso en ese momento presente es desde luego de lo más fino posible hacia mi persona. Me amo y punto. olee…

Por lo tanto después de un rato en este estado vuelve tranquilamente a tu presente. Quizás compruebes que la experiencia ha sido un poco agitada. Mientras más agitada mejor será para ti. Confirmarás que tienes muchas emociones estancadas. Muchas de ellas estarán atadas a recuerdos, personas, etc. Al estar colocadas en tu interior podrás limpiarlas y así poder darle un repaso a tu realidad. Todo es cuestión de dedicación y, sobre todo, de ser constante.

Limpiar es parte del proceso

Muchas veces, y dependiendo del perfil de la persona, las emociones tóxicas (pena, rabia, rencor, impotencia, miedo,etc.) predominan el ejercicio y, por más que “llame” a las emociones positivas (paz, amor, alegría, coraje, valentía, etc.), las emociones tóxicas persisten en seguir ahí.

Es vital comprender un poco el concepto de limpieza. Habrás observado alguna vez que ciertos tipos de manchas dejan como una especie de rastro o de costra en según qué tipo de superficie. Como ejemplo de esto tenemos el de la típica gota de ketchup que cae al suelo y, al no limpiarla en el mismo momento, parte de esa gota se secará y se incrustará en el suelo y será muy difícil limpiarla más adelante.

A tus emociones, bajo mi punto de vista, les pasará lo mismo. Las emociones tóxicas no querrán irse, están muy bien donde están -según ellas-.

La solución es invitar a la mancha o costra que se ha enquistado a que absorba nuestro más valioso producto de limpieza: las emociones positivas.

Cuando pulverizes amor, alegría, paz, valentía, buenas ondas sobre todas las emociones tóxicas te puedo asegurar que algo pasará en ti.

Cuando establezco comunicación con mis emociones les hablo como si fueran compañeros/as, y les trato tal cual. Si siento a mi compañero Miedo le invito a que absorba de mi compañera Valentía. Si siento a la compañera Tristeza le invito a que se empape de mi gran amiga Alegría. Si siento los compañeros Odio y Miedo (bastante desagradables por cierto) les invito, muy amablemente, a que el compañero Amor les nutra con toda su buena onda. Amor es un amigo formidable con el que siempre cuento y nunca me falla.

Recuerda que repitiendo las palabras será más fácil todo el proceso de limpieza.

A todo esto hay que dedicarle su tiempo. Si llevas años sin limpiar tu casa imagina la cantidad de trastos y objetos inservibles que podrás encontrar. Pues con nuestra mente y nuestro cuerpo pasa lo mismo. Si no los limpiamos -de forma anímica y sensitiva- irán acumulando suciedad emocional. No te preocupes, esto no es difícil. Comprobarás que, con un entrenamiento diario, al poco tiempo todo te será mucho más natural. Sólo con unos minutos al día estará todo en orden.

Dedica tiempo en repetir una y otra vez esa intención de invertir la polaridad emocional. Podrás contemplar varios resultados interesantes en ti:

Los Resultados de tu receta

Físico: puede que sientas escalofríos, calor, onda especial en el cuerpo. Puede que, al mismo tiempo, se te activen ciertas zonas del cuerpo que se habían quedado estancadas. El hecho de generar un campo de amor y de gratitud en tu cuerpo físico facilitará una mejora en el resto de tus cuerpos (leer: Todos juntos).

Mental: Tal vez te lleguen pensamientos e ideas de otra índole. Contemplarás las cosas desde otro punto de vista.

Puede ser, también, que te lleguen recuerdos de otra clase o género. He podido contemplar que cuando uno alivia una memoria -desde una emoción negativa hacia una emoción positiva- a través de este ejercicio, la persona suele conectar con otro momento de su vida, donde suele haber un sufrimiento estancado ahí.

Si vemos una mancha en un cristal, lo limpiamos, ¿verdad? Si vemos dos manchas, limpiamos una y después la otra. Inclusive, a veces, habrá que frotar más fuerte cuando nos encontremos una mancha más intensa. Pues con nuestros recuerdos y nuestra memoria pasa lo mismo; a veces hay que profundizar un poco más para deshacernos de una mancha emocional que esté más incrustada. Pues sin problemas, para eso disponemos de nuestros  mejores agentes de limpieza: los sentimientos y las emociones positivas, así que ¡a por 

Emocional: Para mí es la parte más interesante. Sentirás otro tipo de emoción y te sorprenderás cuando descubras que eres tú el creador de ese nuevo campo emocional.

Nada fuera de ti; todo lo que ocurre viene desde dentro.

En la conferencia del entrenamiento emocional hemos tenido personas que han llegado con rabia, tristeza, pena, rencor y, en cuestión de segundos o minutos, esos sentimientos negativos  se diluían en gran parte -por no decir en su totalidad- para dejar espacio a un sentimiento de bondad, relajación, bienestar, sosiego.

¿Es eterno? No, en absoluto. ¡Ojalá! Eres como el concepto de limpieza de tu lugar. Cuando ya tengas tu casa en orden y limpia, lo suyo es mantenerla así en el tiempo y seguir mejorando. Recuerda, el código de la felicidad es algo útil a corto, medio y largo plazo.

Puede que, a veces, cuando el movimiento interior es muy fuerte y uno de tus diferentes cuerpos está más alterado, sientas que se te salten las lágrimas o que tengas otro tipo de reacción corporal. Esto es una buena señal (evacua emociones guardadas). Según mi realidad, el agua es portador de emoción. Al liberar ese agua de tu cuerpo evacuas una carga emocional.

Suelo llorar poco, y mucho menos en estos últimos años; pero entreno el físico de forma constante, por lo tanto, libero emociones a través del sudor (leer: Entrénate y conecta con tu potencial).

Ciertas personas llegan a no sentir nada “tóxico” o negativo durante el ejercicio del entrenamiento emocional; perfecto. Puedes instalar, directamente en ti, toda una red de intenciones y emociones positivas llena de alegría, bienestar, bondad, sosiego.

Todo es cuestión de repetición, práctica y tiempo. Dedica tiempo en repetir una y otra vez esa intención. Podrás contemplar varios resultados interesantes. Ese estado es ideal para hacer cambios en ti y así vivir tu vida hacia el mundo exterior desde otra perspectiva.

Con más práctica.

Después de un tiempo llegarás a entrar en estos estados con más facilidad. Lograrás crear, internamente y a tu medida, las sensaciones que quieras.

Quieres tranquilidad, calma, bienestar, amor, paz… ¡Estupendo! Podrás elegir la emoción que desees, al igual que eliges un producto en un supermercado.

Al estar en un estado emocional positivo elevado podrás amplificar y modificar todo a medida. Hacer que tu realidad emocional interior esté por encima de la exterior es lo ideal porque es 100% tuya y no depende de nadie más.

Al regresar “al mundo real” y seguir haciendo tu vida, verás que las mismas cosas que antes te podían perjudicar se irán contemplando desde otras perspectivas.

Las emociones que solías sentir y percibir, se vivirán desde otro plano.

Esta fórmula es una herramienta muy poderosa y es vital que se aprenda cuanto antes. Pero no es mágica, exige dedicación, práctica y repetición.

 

El código de la felicidad es para todo el mundo.

Permite que te cuente el caso de una mujer que asistió a una de las clases de entrenamiento emocional. Vamos a llamarla Pepita y tiene 78 años. En el transcurso de unos pocos meses perdió, primero, a su marido y, después, a su nuera. Teniendo en cuenta su edad y el trauma psicológico de perder a dos seres queridos en tan poco tiempo imagina el estado emocional en el que estaba sumida.

Estaba destrozada. La pena y la tristeza se convirtieron en sus grandes amigas. La impotencia invadía su corazón cada vez que recordaba a sus seres queridos; y sufría, sufría muchísimo por esto. La soledad vino a instalarse en su vida.

Muchas veces, cuando las emociones negativas están a un nivel tan alto como el de esta mujer, es prácticamente imposible poder mantener una conversación sensata. En realidad, lo que suele ocurrir es que se origine un monólogo interno de pensamientos y emociones negativas que se suceden de forma cíclica en el interior de la persona. De ahí surge lo que podríamos llamar : Una “depresión con un gran toque de victimismo”.

Pues esta mujer aceptó hacer el ejercicio. Se sentía mal, francamente mal, pero se esforzó en repetir una y otra vez la palabra alegría. Al rato, le pregunté qué tal se sentía por el hecho de repetir esa palabra. Me dijo que algo mejor pero que todavía seguía la presión en su pecho. Le comenté que bien, que ese era el camino a seguir. Siguió repitiendo la palabra alegría y le indique que repitiera la palabra hacia la parte de ella que sufría (puede ser emocional o físico).

Que entrara en bucle repitiendo la palabra alegría para conseguir que asimilara el concepto de forma satisfactoria. Y, de repente, abre los ojos, me mira y me dice:

-¡Se ha ido la presión que sentía en mi pecho!

Su mirada cambió y la expresión de su cara también -los cambios de expresión, tanto del rostro como de la mirada, suelen ir juntos-.

El ejercicio duró 5 minutos. Una hora más tarde estaba riéndose con las otras compañeras.

¿Ha terminado su tiempo de duelo? En absoluto.

¿Y no tendrá más presión en el pecho frente a la ansiedad? Lo dudo.

¿Vivirá mejor a partir de esta experiencia? Todo depende de ella.

Lo que quiero contarte es que, si una mujer de casi 80 años es capaz de conseguir ese resultado tan positivo en 5 minutos sin tener muchos conocimientos previos, imagina lo que podrías llegar a lograr tú.

Todos podemos, es sólo una cuestión de actitud y de que apliquemos el código correcto.

Pasé años perdiéndome en una búsqueda ilimitada de emociones y estímulos externos (leer: Las metas se cumplen, el propósito se vive). Ahora comprendo que, por más que pueda vivir momentos extraordinarios y emocionantes en el mundo exterior, lo que realmente determina mi realidad emocional es mi realidad interna.

El código de la felicidad pasa a través del entrenamiento emocional; y esto es parte de mi día a día. Siempre procuro mantenerme en un equilibrio emocional constante. Son muchos años “dedicados” al sufrimiento y las malas sensaciones. Por lo tanto, ya que ahora comprendo un poco más esa mecánica, sería una locura, por mi parte, no usarlo y no transmitirlo.

Gestionar el campo emocional está muy bien; para mí es vital, pero a veces no será suficiente. Debes crear una realidad externa que esté en la justa medida de tu realidad interna para que puedas, también, estar nutrido/a desde dentro hacia fuera como desde fuera hacia dentro.

Es lo mismo que hablamos anteriormente sobre la receta de la paella. Hacer una paella es algo que debes experimentar físicamente, si no es así, todo se quedará como si fuera humo en tu interior, sin tangibilidad ninguna.

Practicar el entrenamiento emocional para activar el código de la felicidad es vital. Serás capaz de generar un tipo de emociones nuevas y, sobre todo, aliviar o deshacerte de todas las emociones tóxicas. Pero tendrás que ser coherente y generar una vida con cambios eficientes en tu día a día para vivir de forma más adecuada con todo aquello a lo que aspiras.

Te doy otro ejemplo:

Cómo sabes, soy fan de la vida en pareja (si aún no lo sabes, te recomiendo leer: Comienza aquí). Sufrí, durante muchos años, de todo tipo de males emocionales por lo que, establecer contacto con personas -con las mujeres me costaba aún más- era prácticamente imposible durante dichos años; demasiadas emociones tóxicas invadían mi ser (miedo, pánico, pena, impotencia, etc.).

En su momento no practicaba el entrenamiento emocional, me tuve que armar del pico y de la pala (paradigma antiguo y bastante lento) para permanecer en un entorno emocional agradable. Pero siempre estarán ahí, bajo cualquier circunstancia. Recomiendo ampliar tu cajón de herramientas.

Ahora que gestiono mejor mis estados emocionales y, sobre todo, me siento mejor con quien soy, procuro materializar la realidad que quiero vivir y expresar desde mi interior.

Nada cae del cielo -como se suele decir-, excepto el agua de lluvia y las “caquitas” de los pájaros.

Por lo tanto, debes involucrarte en crear una vida “material” que corresponda a tu aspiración emocional.

Repolarizar emociones es la clave  para avanzar en tu vida.

Repolarizar emociones-desde lo negativo hacia lo positivo- te hará sentir mejor. Después, serás tú quien tendrá que tomar la iniciativa para actuar conforme a ese nuevo campo emocional tuyo.

Todo eso te será necesario para crear una vida a medida y vivir tu realidad externa más conforme con lo que tienes dentro de ti.

Primero: Plantea lo que quieres.

Segundo: Conecta con tu interior y contempla qué emociones te llegan.

Tercero: Practica el entrenamiento emocional para calibrar tus emociones positivas frente a lo que aspiras. Bombea y refuerza las emociones positivas frente a las tóxicas. Haz limpieza e invita a las emociones tóxicas a absorber el potencial de las positivas. Si te cuesta, repite una y otra vez las palabras que corresponden a las emociones que te gustaría vivir y experimentar. Sobre todo, proyéctalas hacia las “negativas”, como si se tratara de echar un quitamanchas.

Cuarto: En tu interior puedes proyectar ideas, conceptos, vivencias, como si las tuvieras ya; como si formaran parte de ti desde ese instante. A más sientes emociones positivas frente a esas vivencias internas, mejor será aun para materializar en tu realidad externa lo que deseas y, sobre todo, sentirte bien contigo mismo.

Quinto: Regresa al mundo “real” y ponte en marcha para vivirlo y crearlo. Todo te será mucho más cómodo a la hora de explorar y atraer esa nueva realidad a tu vida.

El código de la felicidad es algo que estará siempre contigo. La cuestión es que lo actives o no.

 

Yo ya tomé mi decisión, ¿y tú?