El poder de la gratitud es una de la mejor forma de expresión que existe en este planeta. Gracias, debería ser lo primero y lo último que salga de nuestra boca cuando arranquemos y terminemos el día. Déjame contarte un poco cómo el simple hecho de pronunciar esa palabra única y, sobre todo, vivir su esencia, puede hacer que tu vida dé un giro de 180 grados.

Cuando era pequeño solía dar las gracias por lo que me parecía merecedor o valioso de agradecer. Es decir, cuando me hacían un regalo, cuando alguien me decía algo agradable, cuando me ayudaban en algo o, simplemente, cuando había que decirlo según el momento, mis costumbres culturales, etc.

Nací en Francia y allí me enseñaron que había que “decir” gracias por todo y a todos.

El concepto está muy bien en sí, pero cuando la mayoría de las veces lo dices por protocolo no tiene ningún sentido.

¿Qué sentido tiene sólo decir gracias?

Me di cuenta, a través de los años, que agradecía mucho, sólo por el simple hecho de decirlo porque, en realidad, no llegaba a sentir esa gratitud que expresaba por mi boca. Era como un robot “agradecedor”, ejecutando un programa una y otra vez. De chico me reñían si no decía “gracias” cuando había que decirlo. Supongo que no era el único en esta situación. Observo a padres de mi quinta que siguen inculcando este protocolo a sus niños (me parece genial siempre y cuando el niño lo sienta de verdad)

Está muy bien pero se podría mejorar bastante.

Decir gracias y, sobre todo, sentir gratitud son dos cosas completamente distintas.

¿Para qué adquirir el poder de la gratitud?

¡Es una pasada de experiencia! Te pierdes tanto si todavía sigues esperando el momento oportuno…

  • -Te hará feliz.
  • -Serás mucho más agradable para cualquier persona que te rodea.
  • -Recibirás un montón de regalos (la cuestión es que sepas verlos).
  • -Atraerás oportunidades.
  • -Te sentirás mejor contigo mismo.
  • -Serás un ser humano más despierto.

Si alguien te lo explicase y/o te lo enseñara desde que eres un crío todo te sería mucho más fácil. Si te parece bien, déjame ser ese alguien que te ayude a que sepas absorber de la mejor manera posible esta herramienta tan fascinante que es la gratitud.

La gratitud, una herramienta multifunción:

Decir gracias tiene mucho poder. A casi todo el mundo le gusta recibir agradecimientos o sentirse reconocido, por lo tanto, úsalo como una herramienta para abrir las puertas de la comunicación efectiva (leer: Cómo comunicarse desde el corazón).

Agradecer tiene un poder tremendo, es como crear un espacio donde todo y todos podrían estar sin perjuicio ninguno.

Cuando era un chiquillo solía dar mucho las gracias, sin embargo, la mayoría de veces no le veía sentido alguno. De algún modo estaba atrapado dentro de algo a lo que no le encontraba la esencia.. Tenía todo el poder en mis manos y no sabía usarlo. Era como Harry Potter cuando, al principio, pensaba que su varita mágica era un simple bastón de madera.

El poder de la gratitud es exactamente igual. Si no sabes manejarlo será como decir palabras al aire (ojo, esto es, siempre, mejor que nada) y no un poder enorme que provocará cambios positivos en tu vida.

La palabra gracias puede llegar a iluminar y deshacer conflictos, juicios, malestares, malos momentos y sobre todo, crear un entorno propicio a un bienestar común.

Insisto, decir gracias y sentir gratitud son dos conceptos muy diferentes. Lo suyo sería unirlos y hacer que el poder de la gratitud extrema se expanda.

El poder de la gratitud: Una llave que abre todas las puertas.

Me he encontrado en tantas situaciones donde ser agradecido de verdad (coherentemente) ha provocado en las otras personas una ganas de dar más y mejor que me quedo siempre alucinado con la experiencia.

Muchos de nosotros (los sensibles) (Leer: Personal Altamente Sensible) somos muy receptivos al agradecimiento sincero. Es como nutrirnos con los mejores alimentos. Sentir que una persona está agradecida de verdad nos puede iluminar el día (dependiendo, claro está, de tu propio estado emocional). Nos llena de felicidad y provoca un gran chute de energía. Por lo menos, a mí, es lo que me llega.

Hablo de sentirlo, no sólo decirlo; existe una gran diferencia.

Cuando uno agradece de verdad se nota, se percibe porque te lo dirá desde su corazón. Según tu percepción y tu nivel de sensibilidad podrás contemplar, cada vez más, cómo el poder de la gratitud se puede transmitir dando como recibiendo.

En mi caso, llevo años regalando gratitud de forma diaria, tanto hacia los demás como a mí mismo.

Me encuentro, ahora mismo, en una cafetería del sur de España escribiéndote estas palabras. Varios camareros vinieron a preguntarme si estaba satisfecho por el servicio, otro vino a preguntarme sobre el soporte del ordenador que usaba, otra me sugirió escoger un sitio específico donde la temperatura era más adecuada para escribir y otro me propuso si quería agregar más cosas en mi súper desayuno.

Tal vez, a esto que te cuento, no le darías importancia si te ocurriese pero, para mí, que suceda de forma natural, es revelador del poder de la gratitud. Cuando vibras con esa onda emanas algo que le llega a los demás, por lo tanto, ocurren cosas interesantes; a veces, hasta milagros. Este ejemplo es uno de los miles que me suelen ocurrir a diario. Es decir, suelo atraer a personas que reflejan bondad, gratitud y buena onda y vivir experiencias maravillosas.

Pero no siempre fue así, en absoluto. Tuve que entrenar mi percepción y, sobre todo, el poder de la gratitud extrema hacia mí mismo.

El poder de la gratitud extrema hacia uno mismo: el inicio de todo.

Como te comenté antes, de chico me enseñaron que debía dar las gracias por todo y a todos, pero no a darlas al protagonista principal de mi historia o, mejor dicho, de mi vida: yo mismo.

Tuve que aprender a base de palos. Claro, lo más importante en este planeta eres tú mismo. Es de lo único que te tienes que preocupar.
Quererte a ti mismo y, sobre todo, agradecerte por ser quien eres debería ser el pan de cada día.

En mi caso era todo lo contrario (Leer: Cómo superar el abandono emocional). Era una gran víctima de la existencia y también un vago emocional por quedarme en ese estado. Por lo tanto, el tema de la gratitud no era, para nada, mi objetivo.

Agradecerte a ti mismo por ser quien eres y más, si quieres.

Es necesario, por si todavía no lo has desarrollado, comenzar por agradecerte a ti mismo por ser quien eres. Da igual el género, la raza, la cultura, el color de la piel, o cualquier cosa con la que te sientas identificado (rasgos específicos, enfermedades, discapacidades, etc.). Debes partir del principio de que eres único y que solamente tú puedes ser quien eres y como eres, por lo tanto, date gracias por ese hecho.

Es una responsabilidad muy grande que conlleva un poder inmenso. Por lo tanto, es vital que comiences un viaje de gratitud extrema hacia la esencia de quien eres.

¿Cómo agradecer quién eres si te percibes como una pobre mierda?

Pues te invito a que me copies, ya que partí desde ese punto inicial del juego. En resumen, me percibía de una manera completamente negativa y sin ningún tipo de poder. Pensaba que todos eran mejores que yo, y que, por supuesto, no tenía ningún tipo de habilidad propia. Solía agradecer por cumplir con el código moral de la sociedad y familiar y no porque realmente lo sintiera. Vamos, una vida muy pobre a nivel interno.

Comencé a agradecer las cosas (de forma sincera y consciente o, como a mí me gusta llamarlo, agradecer con todo mi corazón) a raíz de la vuelta de un viaje que hice a Alemania. Me di cuenta que la vida me había permitido volver entero y sano, y sobre todo, que podía seguir explorando mi día a día sin ningún tipo de enfermedad o cualquier asunto “negativo”. En su momento no era consciente de la riqueza de mis experiencias vitales y de la gran oportunidad que tenía por vivir en este planeta. Lo daba todo por hecho (me faltaba una buena formación sobre cómo valorar la vida.Leer: la cárcel de niños).

Me levanté una mañana y comencé a agradecer lo que podía percibir. Primero agradecía por poder respirar, luego, lo que podía ver, después, que podía moverme.

Recuerdo salir de la casa de mi madre y pararme delante de una planta para contemplar el verde de sus hojas, la forma de cada rama. Sentía una gratitud profunda por autorizarme a vivir esas experiencias. Recuerdo un día en el que iba a quedar con unos amigos muy importantes para mí. Nada más verlos me emocioné por el simple hecho de poder compartir ese momento junto a ellos.

Era todo un descubrimiento, tenía 22 años… (estaba experimentando un nuevo nivel de consciencia).

Puede ser que ahora mismo te vengan a la mente frases como, por ejemplo: “Este chico está tocado”, o “a mí, esto que está contando me suena raro”; no te preocupes, quiero que sepas que te comprendo al 100%. Cuando uno lo vive es mucho más fácil llegar a la comprensión del otro.

Sólo te pido, de momento, que me creas y que sigas leyendo.

Mi despertar de la gratitud extrema se enraizó ahí. Tuve muchas recaídas, no voy a negarlo, pero sabía que existía en mí ese gran don y que cuando quería, podía ofrecérmelo. Desde entonces comencé un entrenamiento, casi a diario, de gratitud por todo lo que podía percibir.

Es muy agradable sentir gratitud por estar vivo. Lo puedes o no compartir con otros, pero es más bien algo por y para ti. Estarás cultivando tu templo interior.

Cuántas veces en mis cursos, conferencias o quedadas con diferentes grupos, agradezco por vivir y experimentar estos momentos. Es algo interno y me llena de alegría.

La satisfacción emocional es enorme y el beneficio es inmediato. Entonces, ¿quién te puede impedir vivirlo?

“TODOS NOS MORIMOS, EL TEMA ES SABER CÓMO LLEGARÁS A ESA META”

Verás que, simplemente, saber cómo llegarás a esa meta está en ti mismo o, más bien, en “tus emociones tóxicas”. Claro, todo lo que pueda impedir, dentro de ti, conectar con ese potencial es simplemente una emoción estancada. Podría ser rabia, tristeza, pena, rencor, miedo, odio, etc, (Los llamo, los compis)

Cuando uno mismo está lleno de una de esas “emociones tóxicas “ es mucho más complicado percibir la gratitud dentro de ti. Que sepas que la compañera “GRATITUD” estará siempre contigo y te acompañará a todos lados hasta que te mueras. Te dará siempre la mano cuando tú lo decidas.

Desarrollé un método para reinvertir esas emociones tóxicas que comparto a través de conferencias gratuitas llamadas “Entrenamiento emocional” (Leer: el código de la felicidad). Te invito, cuanto antes, a que entrenes y pongas en práctica este método. Es gratuito y puede cambiar tu vida.

Lo practico casi a diario y es una gozada. Piensa que, a parte de tus emociones, también dispones de varios cuerpos (físico, mental, emocional y unos cuantos más). Es más que recomendable solicitarlos y optimizarlos cada vez que puedas. Te ayudarán, aún más, a sentirte bien contigo mismo.

Por este mismo motivo recomiendo un actividad física que te haga crecer a nivel muscular y una actividad mental que haga que tus neuronas se multipliquen en vez de dividirse ( Leer: todos juntos).

El poder de la gratitud extrema: Agradecer de dentro hacia fuera como de fuera hacia dentro.

Si ves que te resulta difícil agradecerte a ti mismo por ser quien eres (cosa que entiendo) te invito a que agradezcas todo lo que te rodea. Tu percepción del momento te permitirá contemplar el mundo exterior de una cierta manera, por lo tanto, agradece lo que percibes como si fuera una plusvalía para ti. Si estás viviendo una situación emocional muy “densa” entiendo completamente que este ejercicio resulte de lo más difícil. Pero, ¿qué pasaría si esta situación se pusiera peor o, que de repente, supieras que vas a morir en un par en horas?

Quizá tu paradigma de percepción cambiaría y valorarías más lo que estés viviendo en ese momento presente.

Te expongo mi caso como ejemplo. Mi infancia fue traumática. Crecí sin una buena formación afectiva que me ayudara a desarrollar mi potencial. Casi siempre me sentía desplazado y fuera de contexto. Todo ello repercutió en el hecho de que era incapaz de sentir gratitud hacia mí mismo. Sin embargo, más tarde, descubrí que el único que podía revertir esa situación era yo. ¿Cómo lo hice? Sigue leyendo.

“Contemplar todo a lo que aspiras en la vida y que, tal vez no tienes o no vives todavía, es el concepto de envidia sana”.

Como ya te comenté en más de una ocasión, sino (leer: Comienza aquí), tenía el apartado de parejas y mujeres estancadísimo en su momento, por lo tanto, todo lo que veía a mi alrededor reflejaba mis carencias y mis faltas. Cuando comencé a agradecer el valor de percibir algo que todavía no experimentaba todo cambió. Comencé a emocionarme por el simple hecho de contemplar mujeres bonitas, parejas que se veían muy felices, gestos cariñosos de una chica hacia un chico y viceversa.

Aunque todavía no lo vivía en mi propia carne, siempre daba gracias por percibirlo en la vida de los demás. Sin saberlo estaba practicando una técnica fundamental del poder de la atracción. Años más tarde me llegó mil veces más y mejor de lo que podía imaginarme. Inclusive llegué a un punto en el que me sentía saturado por recibir tanto (parece increíble pero es verdad, pasé de la escasez a la abundancia emocional. Pero, y esto es importante, siempre con gratitud).

Estás aprendiendo

En cualquier área de mi vida uso la siguiente frase para autorizarme a avanzar con libertad y tener cero presión hacia mí mismo (cuesta.

Mi digo, constantemente: “SEBA, estás aprendiendo”.

Agradece por estar aprendiendo algo que todavía no sabes o desconoces. Agradece por estudiarte a ti mismo, por ser tu propio alumno y/o propio profesor.

Cuando entro en un remolino emocional (algo muy común en mí) me digo que estoy aprendiendo. Hacer esto ayuda a que me relaje y me permite entrar, de nuevo, en un ciclo de gratitud.

  • Estoy aprendiendo que ese camino no me corresponde.
  • Estoy aprendiendo que me queda todavía mucho por aprender.
  • Estoy aprendiendo que seguiré hacia adelante.
  • Estoy aprendiendo que esa persona, situación o lugar no me convienen.
  • Estoy aprendiendo que tomar esa decisión me ha hecho un gran bien.

Existe un aprendizaje constante, dependerá de ti, de tu percepción y nivel de conciencia para sacarlo adelante.

Agradecer por vivir un día más en el planeta”.

Por tener, en su momento, una carencia emocional tremenda y una gran falta de entrenamiento de todo tipo, me podría identificar perfectamente con el grupo de los “cagones”, es decir, el grupo de los que tienen miedo a todo y que, en muchos de los casos, se quedan estancados en ellos.

Con trabajo, entrenamiento y mucho esfuerzo he podido pasar a otra etapa, pero sigo recordando esa parte mía que se quedaba completamente paralizada por un el simple hecho de estar vivo.

Era muy complicado agradecer en su momento y, si es tu caso, que sepas que todo tiene solución y que existen otros como tú.

Te invito, cuanto antes, a tomar unas “decisiones radicales” para pasar a otro ciclo de tu vida. Cada día que pase es una oportunidad más que te brinda la vida para poder experimentar algo diferente en tu rutina. Sé que cuando uno está atrapado en estos bucles emocionales es muy difícil salir y, sobre todo, pasar a un ciclo emocional más abundante (positivo). Percibir algo tan grande te resultará imposible, pero créeme, todo es cuestión de ponerse manos a la obra.

Lo quieras o no, la vida misma te empujará, en muchos casos, a romper esa dinámica de escasez emocional y pasar a un ciclo diferente. Recuerda que vivimos en el planeta tierra y que somos seres orgánicos. Al igual que las plantas y los animales tenemos unos ciclos que influyen sobre nuestros comportamientos y nuestra evolución.

Vivir un día más en el planeta tierra es un privilegio, si eliges vivirlo así. Pero podría ser también un infierno si decides no hacer nada o, simplemente, elegir el camino del dolor y el sufrimiento.

En comparación a la mayoría de la población mundial he nacido en un sitio espectacular, con una familia muy abundante en amor y acompañamiento pero, por mi propia inmadurez y sufrimiento interno, era incapaz de percibirlo. Tuve que morir, emocionalmente hablando, una gran cantidad de veces y resucitar como el Ave Fénix, para resurgir con ganas de vivir y con un mayor positivismo.

Perteneces a los “ricos emocionales”.

No hace falta llegar a todo eso para aprender algo tan simple como es el hecho de vivir bien tu vida. De ahí la creación de este artículo. Debes de ser consciente que existe ese mecanismo. Una vez que la llama prende, sólo habrá que echarle leña. Luego, simplemente, se trata de mantener ese fuego encendido para que te dé el calor que necesites.

Siempre, cuando me levanto por la mañana, suelo decir: “gracias por estar vivo un día más en este planeta”. Tengo todavía la oportunidad de emitir unos cambios y realizarme mejor como persona en este lugar.

Si todavía no te sientes realizado y piensas que esta vida no tiene sentido, te invito a leer el artículo siguiente: Transformar tu vida en un juego.

Si todavía no has tenido la experiencia de estar al lado de una persona con alguna enfermedad grave o que esté a punto de morir, te invito a que le preguntes qué haría si pudiera vivir un día más pero con su salud intacta y repleto de energía. Te podría sorprender su respuesta.

Agradecer por vivir es un don que tenemos todos pero que pocos ponemos en práctica.

Normalmente suelo escuchar más quejas que otras cosas. Pasé también por ese proceso (era una queja con patas), por lo tanto, lo comprendo. Mi proceso de gratitud se activó, tal vez, un poco antes de la media. Recuerda que, a veces, no puedes cambiar lo que está pasando en tu vida, pero puedes elegir cómo vivírlo (cambio de percepción).

Agradecer a los agradecidos

Es lo que más me gusta. No me los cruzo todos los días pero, cuando puedo pillar a uno, le regalo aún más agradecimientos.

Suelo considerar que todos tenemos una función específica en este planeta, como los órganos de un cuerpo. Cuando me aparecen personas con el don de la gratitud por excelencia, es decir, los que agradecen por estar vivos, por compartir un momento contigo o por vivir de forma espectacular el momento presente, todo mi circuito interno se pone en marcha y comienzo a disfrutar aún más por el simple hecho de estar vivo y, por supuesto, compartir ese momento con ellos.

Agradecen tu presencia, agradecen por ser quienes son… Son maestros de la gratitud y, sobre todo, un modelo a seguir para muchos.

Podríamos tirar todos por ese camino, pero entiendo que, a veces, según de donde partas, el recorrido para llegar a la meta es distinto. Es como si quisieses escalar la montaña más alta del mundo pero sin tener el entrenamiento previo adecuado.

Los agradecidos natos o entrenados (me considero de los entrenados), son generadores de positividad (no era así siempre y, más de una vez, he tenido recaídas pero, de forma general, me llevo muy bien con el camino de “la gratitud extrema”). Bombean un buen rollo y conectan con lo maravilloso que puede ser cada cosa. Se suelen iluminar con las pequeñas cosas y pueden transformar casi cualquier momento en una celebración.

Te invito a rodearte de seres así. Tu entorno tiene un efecto vital en tu desarrollo.

“No eliges a tu familia de sangre pero puedes elegir a tu familia de corazón.”

¿Cómo activar el poder de la gratitud extrema?

Es muy fácil y, a la vez, puede resultar complejo. Como te comenté al principio del artículo, agradecer por agradecer tendrá poco efecto sobre ti. Lo ideal es sentirlo (Mira el vídeo sobre cómo utilizar la intuición) Por lo tanto, te invito a que te inicies en este fantástico camino de la gratitud extrema.

  • Sé agradecido dando la gracias por las cosas que ya sientes y que son valiosas para ti. Tu cuerpo (tu ojos para ver, tus orejas para escuchar, tu lengua para tragar y saborear, tus manos para tocar, tus piernas para moverte, tus órganos genitales para darte placer, etc…). La lista es infinita. Recuerda que, si un día echas algo en falta, recordarás lo bueno y bonito que era cuando lo tenías contigo y todo iba bien (te deseo que despiertes este sentimiento cuanto antes).
  • -Sé agradecido dando la graciaspor los seres que aprecias y que realmente te ayudan en tu camino. No esperes a que se mueran para abrazarlos y valorar lo que han hecho por y para ti. Si son personas muy valiosas, díselo y recuerda que, gracias a las buenas acciones que tienen hacia ti o, simplemente, por su presencia, vives mejor. Reconocer el buen hacer de una persona hacia nosotros es un don, por lo tanto, agradece y disfruta de ello.
  • Sé agradecido dando la gracias por lo que todavía te queda por vivir y experimentar. Tal vez esta técnica sea un poco más avanzada pero estoy seguro que la podrás poner en práctica. Sí, has leído bien, existe una fórmula para plasmar una realidad que todavía te queda por vivir. Llevo años practicándolo y materializando una gran parte de lo que deseo. Por lo tanto, agradece por lo que sientes dentro de ti y que todavía no has vivido.
  • Sé agradecido dando la gracias a los demás. Al igual que el punto anterior, es un poco más avanzado. A partir del momento que sientes plenitud y “puro” amor por el hecho de estar vivo puedes, perfectamente, agradecer por todo lo que te parezca válido y oportuno.

Agradezco porque mi tío ayuda a mi abuelo. Agradezco por vivir en un sistema que pone las cosas más fáciles. Agradezco por contemplar la buena acción de otra persona. Agradezco por ver que mis vecinos dan mucho amor a sus niños. Agradezco porque el técnico que vino a reparar la tubería el otro día solucionó el problema. Podría ponerte un sin fin de ejemplos.

  • -Sé agradecido dando la gracias por vivir un día más en este planeta. Quizá no lo sabes pero tú y yo, al ser seres orgánicos, dependemos mucho del entorno (temperatura, oxígeno, agua, etc). Si faltase o escaseara alguno de estos elementos podríamos ver la vida desde otro plano.

Agradece al universo por darte la posibilidad de seguir vivo (agradezco el aire que me permite respirar, agradezco el agua porque me mantiene vivo, agradezco el tiempo porque me permite sentirme cómodo donde estoy).

Entiendo que, según tu estado y también donde vivas, puede que todo esto sea algo relativo. Quiero que entiendas el mensaje de “gratitud extrema”.

Cuando he tenido carencia de algo o he enfermado, te puedo asegurar que mi mecanismo de gratitud se multiplica aún más. Valoro aún mejor el simple hecho de estar vivo y poder seguir viviendo, sobre todo, cuando puedo elegir el camino que me apetece explorar.

Así es el poder de la gratitud. Te invito, cuanto antes, a que actives ese proceso. Tómatelo como un entrenamiento diario para el resto de tu vida. Lo quieras o no, la gratitud está dentro de ti y te acompañará hasta el final de tu vida. Serás tú quien decida si vale o no la pena activarla, cuidarla y empoderarla.

En mi caso ya decidí en cuál de los senderos andar. No te digo que sea un camino fácil, o que siempre sea agradable pero, desde lejos, es mucho mejor que el que surcaba antes.

La gratitud extrema me ha permitido, siempre, reajustar mi brújula interna y disfrutar del camino aún más. También me permite crear y disfrutar de momentos únicos con una gran cantidad de personas y lugares.

Con toda mi gratitud hacia quien eres te deseo un feliz camino.

Un abrazo.