Parejas invertidas
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 Parejas invertidas. La pareja ha estado siempre asociada al amor, uno de los temas más importantes y complicados para nosotros, los humanos. Para mí siempre lo fue y, de una cierta forma, lo sigue siendo. Un tema apasionante de aprendizaje, experiencias y, sobre todo, de conexión.

Pero antes de tomarlo así tuve que pasar por varias etapas  desagradables. Es decir, tuve que “morir” (emocionalmente hablando) para buscar algo fuera de mí. Cuando me di cuenta, eso que llevaba buscando durante tanto tiempo, lo encontré en mi interior. Lo mejor de todo es que siempre estuvo ahí. (Leer: El Guerrero Emocional)

A medida que maduraba y, resultante de ciertas experiencias por las que pasé en la vida, fui aprendiendo toda una serie de conceptos y estructuras vitales que me proporcionaron la ayuda que necesitaba para paliar, de una vez por todas, ese malestar permanente que se había alojado, como un huésped infame, en mi estómago, en mi corazón y en mi mente. Todo ello no solo me ayudó a mí, si no que me sirvió también para ayudar a otras personas.

Primero ¿Qué es una pareja?

Hoy en día parece un concepto completamente cambiado. Es decir, que el esquema tradicional papá/mamá, chico/chica, novio/novia, suena como algo antiguo o raro.

La definición de pareja, para mí, es muy simple: una pareja es unión. Es compartir un camino juntos, entre dos seres que se profesan un amor incondicional. Es ayuda, entrega y compañía mutuas; apoyo, lealtad, respeto.

¿Hay sexo?

No necesariamente. Me explico: existen factores como la edad, las posibilidades físicas (hay personas que no pueden sentir placer practicando sexo. A otras, simplemente, su cuerpo no se lo permite). La educación religiosa también es un elemento bastante “castrador” (quién no ha escuchado eso de: “Nada de sexo hasta el matrimonio”) aunque, hoy en día y según el sitio, puede sonar a chiste.

Muchas personas disfrutan de su relación en pareja simplemente por el hecho de estar y caminar juntos por el sendero de la vida; independientemente del sexo.

¿El sexo es necesario?

Es ineludible para tu cuerpo, aunque no imprescindible para ti (como ente racional). (Leer: Todos juntos) Tu cuerpo va a empujarte a perpetuar la especie, por lo tanto, activará  una serie de hormonas que provocarán el deseo físico necesario para que nuestra especie siga perdurando por medio de la procreación. Suena algo frío pero, si lo analizas con racionalidad, es completamente lógico.

Siempre suelo hacer un paralelismo entre comer y el sexo. Hoy en día comemos más por placer que por la necesidad de nutrirnos equilibradamente. Pues el sexo, en la mayoría de los casos, es muy similar. Casi como una mera función de reproducción (en exclusiva hasta algunos siglos atrás) ha dado paso al sexo como la búsqueda de placer, tanto interno como externo, entre dos personas (o más, que sobre gustos no está todo escrito).

Suena todo a muy rebuscado, ¿no podría ser más simple?

Claro, de ahí este artículo. Por cómo percibe la sociedad, la educación nos ha empujado a modelos de relaciones “falsos” o muy poco productivos. De ahí ese constante cambio de parejas que muchos seres anhelan de forma casi adictiva. ¿Quién será el/la próximo/a?

Otros, aunque estén en pareja, están siempre proyectándose con otro/a por más que, aparentemente, todo les vaya bien.

¿Funciona?

Tú sabrás. Por mi experiencia sé que no. Y, a muchas de las personas con las que trato, tampoco les funciona. Todos buscamos en la otra persona una activación emocional de nuestro interior. Es decir, sentirnos reflejado/a y activar esas emociones que nos hacen sentir especial, feliz, alegre… En realidad esta emoción está contigo desde que naciste, solo que has olvidado su ubicación.

Cuando dos personas se enamoran activan mutuamente, dentro de cada uno, un código. Este código tiene la función de hacer que el cuerpo físico desarrolle una serie de hormonas que tu cerebro y otros órganos procesarán como “el enamoramiento”.

Caí y fui adicto a eso. El inconveniente surge cuando la persona activadora no está más contigo o, simplemente, ese código, el suyo, deja de hacer su función.

Las personas se pierden, se separan, se critican, se enfurecen, se divorcian. Estamos muy lejos del concepto “amor incondicional”. (Leer: Me ha dejado, ¿y ahora qué?)

El amor incondicional

Yo definiría el amor incondicional como el arte de dar y ofrecer sin esperar nada a cambio, sin prejuicios y tampoco espectativas. Cada vez me acerco más a ese estado… pero todavía queda. Dar de forma incondicional ese amor es una emoción muy potente, un sentimiento gratificante y, además, te aseguro que esas emociones y esos sentimientos se quedarán contigo hasta el día de tu muerte. Lo mejor de todo esto es que lo puedes activar cuando desees. Todavía me queda mucho por trabajar, pero cada vez me siento más conectado con ese sentimiento: poder ofrecer amor, de forma incondicional, a todos los seres que me rodean.

Vale Seba, todo esto está muy bien, pero el artículo se llama “pareja invertida” por lo tanto, ¿a qué viene todo lo que has escrito hasta ahora?

Es, simplemente, para que comprendas lo que llamo el núcleo de la unión entre dos seres, sin importar el sexo, la edad, el género, etc. Ese amor incondicional es la clave de muchos aspectos fundamentales, sobre todo en pareja.

SEGUNDO ¿Qué es una pareja invertida?

Podríamos, antes de hablar de pareja invertida, hablar del concepto de polaridades.

¿Cuáles son las polaridades?

Fuimos creados bajo algo que, aparentemente, nos “divide”:

-Hombre y mujer.
-Blanco y negro.
-Positivo y negativo.
-Noche y día.
 etc.

Seremos capaces de contemplar mucho mejor, mientras más nos descubramos interiormente, que todo, en realidad, es uno. Pero, de momento, nos quedaremos con el concepto de dualidad. 
Dualidad significa dos. Tú y yo, él y ella, él y él , ella y ella. Verás que, por más que mezcles los géneros, siempre existirá este concepto de dualidad. Ahora, te invito, para que sea aún más natural para ti, a contemplarlo desde el paradigma de las polaridades “energéticas”.

El masculino y el femenino

Se podrían definir como dos movimientos con funciones distintas. Veremos que casi todos abarcamos estos patrones duales en nuestros cuerpos. Es decir, siendo hombre llevarás femenino y siendo mujer llevarás masculino.

El masculino como energía masculina

Corresponde o se asimila a los conceptos de dirección, liderazgo, toma de decisiones, luchar y avanzar hacia un futuro más próspero. Esto lo podemos trasladar directamente a la función vital de los espermatozoides en el cuerpo del hombre. Deben llegar a su meta sí o sí y harán todo lo posible para llegar a ella. Si no fuese así morirían sin cumplir su función.

Si esto lo trasladamos a la sociedad actual podemos ver, sobre todo en el día a día, que muchas personas, tanto hombres como mujeres, siguen un patrón de realidad portando una energía masculina. Trabajar, ganar más dinero, competir, ser el/la mejor, tener más éxito, etc.

Ambos sexos abarcan, de repente, una función similar; la dualidad se está perdiendo. Pero veremos más adelante cómo este esquema tiene mucha repercusión en la pareja.

El Femenino como energía femenina

Corresponde o se asimila a los conceptos de unión, amor incondicional, emociones, apoyo, nutrición, gratitud. Lo podemos trasladar a la función del óvulo en el cuerpo de una mujer. El óvulo filtra y pone la máxima cantidad de barreras para que solamente el elegido (el espermatozoide más fuerte) pueda fecundarlo. Desde ese momento, nuestro ADN empieza a formarse adquiriendo los sentimientos de unión, amor, afectividad, protección (energía femenina).

Ahora bien, si todo esto lo migramos a la sociedad actual podríamos contemplar (todo depende de la percepción de cada uno) que, poco a poco, este esquema se está perdiendo. Es decir, que la sociedad empuja e incita de forma continua a que ambas partes, tanto hombres como mujeres, sean independientes y, sobre todo, que hagan y cumplan lo mismo. Esta idea, aun sin ser una utopía, es un concepto muy complicado debido a que nacemos con cuerpos y polaridades distintas.

La polaridad como fuente de atracción

(Leer: La atracción no se elige, el amor sí). Hablamos de que el concepto de atracción es algo completamente natural, se va activando de forma automática y de distintas formas a lo largo de la vida. No decidimos en qué se está basando nuestro sistema interno de polaridad para activarse de una forma u otra. Lo que sí sabemos o hemos llegado a discernir es que a mayor diferencia de polaridad mayor atracción habrá. Pero para llegar a entender esto debemos comprender cómo funcionan los conceptos de polaridad y atracción.

La polaridad es el secreto fundamental para mantener una interacción permanente entre dos seres.

Lo primero será reconocer cúal es tu patrón de polaridad (tu atracción sexual determinará un modelo). En mi caso soy heterosexual, es decir, que me atraen las mujeres.

Por lo tanto, dentro de un esquema equilibrado, siendo hombre, debería llevar más energía masculina y ellas más energía femenina. Podría ser perfecto, pero comprobarás que muchos venimos con problemas de inversión de polaridades.

No importan los gustos sexuales, tanto si eres lesbiana como si eres gay, el concepto sigue siendo el mismo: siempre, en la pareja, uno de los dos emitirá una energía más cercana al concepto de polaridad masculina mientras que la otra persona lo hará acercándose al concepto de polaridad femenina. Si no se cumplen estas premisas, no habrá atracción.

La inversión, el gran problema de las parejas actuales

Ahora entramos en el núcleo del asunto. Ahora que comprendes estas nociones de polaridad (masculina y femenina) y atracción, te invito a contemplar tu vida y sus alrededores y dime si percibes ese concepto de polaridad y atracción en tu entorno.

En mi caso, he visto a muchísimas personas completamente perdidas en todos estos patrones. Es decir, que he conocido a hombres completamente emocionales, con muchos miedos y un alto grado de sensibilidad; y a mujeres a las que definiría con  “penes virtuales”, es decir, que no le temen a nada, valientes, con un coraje y determinación admirables; y con una fuerza interior encomiable. Muchísimas de ellas demuestran que los “tienen más grandes y mejor puestos” (me hace gracia esta expresión tan española) que una gran parte del sector masculino.

Todo eso me parece fantástico porque es necesario explorar ambos bandos energéticos. Ayuda a que podamos comprendernos mejor a nosotros mismos y, sobre todo, a comunicarnos mucho mejor con las personas que nos rodean.

Sin embargo, en el ámbito de la vida en pareja, esto se convierte en otro asunto distinto.

He ayudado y sigo ayudando a muchas personas, sobre todo a mujeres, que presentan este gran problema de la inversión. Tienen todo lo que una mujer podría desear: son atractivas, se cuidan físicamente, son muy activas, desempeñan funciones importantes en grandes empresas lo que, en la gran mayoría de los casos, les proporciona la solvencia económica para poder adquirir la vivienda con la que soñaban, el coche que más les gustaba, etc…

Pero no llegan a durar con ninguna pareja o, simplemente, sufren por no ser comprendidas y no encontrar hombres que estén a su altura o que cumplan con las expectativas que ellas mismas idealizaron sobre el sexo opuesto.

Del otro lado, también observo a hombres que están en el extremo antagónico de lo que debería ser su campo emocional,  es decir, sienten miedo a más cosas, circunstancias, o situaciones de las que sería lícito aceptar. Sin iniciativa alguna en la vida deciden afrontar la realidad (su realidad) como un mero trámite en el que la pasividad y la desidia se hacen dueñas de su presente y su futuro, esperando que les caiga del cielo la oportunidad que llevan deseando durante tanto tiempo. Este tipo de personas, cuando están con una pareja, muestran una actitud sumisa.

Todo esto se considera inversión de la polaridad.

Podríamos decir que cada uno adopta la polaridad del otro. Siendo así, si uno no es capaz de regresar a su propia polaridad o todavía no ha descubierto realmente cómo hacerlo, su estado, tanto físico como mental, podría desembocar en un tenaz torbellino de sufrimiento y anhelo. Esto puede tornarse peligroso para la relación ya que los esquemas primarios de la atracción podrían activarse y dispararse, dando lugar a que la pareja, en este caso la mujer, busque fuera de dicha relación lo que no tiene en casa.

Como conté en otro artículo, por mi educación y desarrollo he desarrollado una hipersensibilidad (leer: PAS:Persona Altamente Sensiblede ahí esa comprensión y ayuda hacia otras personas. Tuve que trabajar y entrenar, como una “bestia”, mi lado y energía masculinos. Estaba constantemente en el emocional, sin hacer en sí gran cosa. Esperaba que las cosas me llegasen sin hacer realmente nada y, por supuesto, al momento de relacionarme con otra persona eso se convertía en algo bastante problemático.

Mi esquema nativo de atracción era puramente invertido. Es decir, que, aparte de mis gustos por un cierto físico femenino, las mujeres que eran muy independientes, que tomaban decisiones firmes, que eran responsables y con un eje de vida marcado, me atraían. Siempre me quedaba “pillado” por este tipo de personas, ¿por qué será? Y claro, si me encontraba con una de ellas, directamente había atracción por ambas partes, ya que (yo), era el complemento energético ideal. Esas mujeres conectan conmigo por mi campo emocional debido a que, el suyo, lo tienen reprimido y, muchas veces, incluso apagado.

Tantísima gente a mi alrededor viven y/o han vivido la inversión. Algunos siguen con sus parejas; otros, se han separado. Pero, de manera general, siguen reproduciendo la alteración de polaridades.

Parejas invertidas ¿Por qué la inversión no puede funcionar a largo plazo?

Porque está basada sobre una base desequilibrada y, muchas veces, se sostiene, casi de forma continua, en el sufrimiento del individuo. Puedes estar con una pareja invertida y disfrutar de ella pero, en un momento dado, la relación y/o tu mismo/a pasarás por caja. Cuando cada uno comienza a pedir al otro algo que, en realidad, se encuentra dentro de uno mismo, por mal camino vamos.

Estamos ahora en una sociedad donde la inversión comienza a ser lo normal. Mujeres que quieren ser como los hombres y hombres que pretenden sentir o ser más como las mujeres. Por supuesto, todo es posible y se está demostrando ahora mismo en muchas personas, pero el costo para cada uno, cuando se encuentre consigo mismo, será tremendo. Es un malestar permanente del que casi nadie habla.

Al mismo tiempo, cuando se decide experimentar algo en pareja con una inversión, el costo del día a día será cada vez más pesado. Tu cuerpo te irá avisando de muchas formas: malestar, represión, frustración, falta de atracción por todo, etc.

¿Puedo arreglar la inversión?

No es arreglarlo en sí, porque nada se ha roto. Simplemente debemos poner en marcha y ejercitar adecuadamente, como si de un músculo se tratara, nuestra propia polaridad.

En mi caso, ser consciente de lo que quería en la vida y tomar las riendas de mi energía masculina cambió por completo mi realidad. Crear proyectos, ganar dinero por mi cuenta, disfrutar de mi trabajo, gozar de estar solo, luchar por lo que quiero con firmeza y constancia, tomar decisiones positivas para mí, etc., son, a día de hoy, algunos de los pilares en los que sustento mi vida. Todo esto lo descubrí algo más tarde de lo que me hubiera gustado pero, como dice el refrán, nunca es tarde si la dicha es buena. Claro está que, para que la “musculatura” de nuestra polaridad no se atrofie hay que entrenarla diariamente.

Por otro lado, la polaridad femenina (comunicación, sentimientos, intuición, protección…) es inherente a mí, es decir, viene instalada por defecto, al igual que la polaridad masculina, en mi código genético.

Puedes elegir lo que te parezca oportuno desarrollar pero, por el simple hecho de vivir en sociedad, tendrás que, sí o sí, trabajar varias partes de ti que tal vez no te gusten demasiado. Sin embargo, si decides descartar el entrenamiento de alguna de las dos polaridades (femenina o masculina) terminarás dependiendo emocionalmente de otras personas y surgirán los problemas que comentábamos anteriormente: dependencia, desasosiego, malestar con uno mismo, contrariedad, congoja…

Lo importante es entrenar las partes más flojas en el caso que quieras balancear y recuperar cosas que también son tuyas.En la gran mayoría de los casos estarás atraído/a por personas con esa complementariedad energética.

Pude observar en mí, y en tantísima gente, la noción de inversión. Así que decidí crear cursos y formaciones para poder transmitir un código más eficiente de reubicación de ejes. Es decir, el masculino empoderado en su masculino y el femenino empoderado en su femenino.

Te propongo un ejemplo para que te sea más claro todavía.

Según donde vivas y por la educación y cultura que has recibido tendrás implantada una forma de vivir tu vida. Vivo en el sur de España (entorno con mucha energía femenina: muchísimas emociones, mucha comunicación, muchos contactos). Un baño de energía femenina a diario.

Para mí es una pasada porque mi patrón base era “femenino”. Pero en sí no es suficiente. Si uno quiere avanzar en su vida debe desarrollar una energía masculina. Romper, perforar, avanzar, cazar, crecer, crear… Por lo tanto, estando aquí, he tenido la gran oportunidad de poder trabajar todo eso de manera completamente arropada (un lujo; y, actualmente, lo sigue siendo).

Te recuerdo que todo me daba miedo, era completamente inseguro, tímido, estaba bloqueado y, por supuesto, estaba muy mal conmigo mismo. Me faltaba rellenar mi receptáculo de energía masculino (leer: Comienza aquí).

Al tenerlo muy poco activo tuve que esforzarme y “morirme” en el intento. No tuve ninguna guía o modelo donde aprender (cursos, o personas que pudieran ayudarme en ese campo).

Han sido unas experiencias muy dolorosas (para la polaridad femenina, crecer es siempre muy duro). Pero, al fin, pude comenzar a equilibrar y empoderarme de esa fantástica energía masculina.

Fuera los miedos, fuera la inseguridad, fuera la necesidad de estar arropado, etc. Solo y empoderado, creando el camino que quiero, olé…. Esto no sirve para todo, porque el coste de trabajo es alto. Pero de corazón te lo digo, se vive mucho mejor así.

Imagínate, en un momento dado, todo ese poder: te llama la atención conocer a una persona. Pues, simplemente, vé a por ella. Tu energía masculina se activará sí o sí. Ahora, si tienes carencias (mi yo anterior) te será imposible, porque una avalancha de emociones contradictorias te impedirá dar ese salto. Pueden pasar días, meses y años que, si no la trabajas, estarás bloqueado toda tu vida.

Crear, vivir y hacer lo que quieres es una habilidad terrestre tremenda. Si quieres vivir así, tu energía masculina de tomar decisiones y pasar a la acción debe estar al nivel.

Lo mismo al contrario, para una mujer “invertida” (con mucha energía masculina) conectar con tus emociones (es decir, la única manera de ser feliz y realizada) te será imposible porque seguirás atrapada en un bucle de energía masculina.

Ej: Quiero que mi empresa genere más dinero para poder viajar más y así sentirme realizada. Siento decirte esto, pero todo ese plan durará muy poco en tu campo emocional.

Ej 2: Mi marido me acompaña siempre en mis proyectos. Es un hombre encantador, pero muchas veces me cabrea verle detrás de mí, ayudándome.

Parejas invertidas ¿Cómo equilibrar los polos?

Entrenarlos; no hay otra forma. Para la mayoría de nosotros, que vivimos o que hemos vivido la inversión, suele ser algo que proviene de la niñez, desde los modelos “energéticos” de nuestros progenitores. Traumas, educación no adaptada, pero, sobre todo, unos padres que no representaron un esquema “sano” de polaridad, y por supuesto, de pareja “efectiva”.

Por lo que he visto hasta ahora, un hombre con mucha energía femenina tendrá más probabilidades de llevar una relación o problema importante con su madre y, para una mujer, será lo mismo pero con el padre.

 La intensidad del vehículo marcará el patrón

Se debe trabajar y arreglar. De otra manera, si decides reproducir la especie (tener niños) tendrás una mayor probabilidad de pasar este esquema invertido en la memoria inconsciente de tus hijos. Recuerda, la inversión tiene un costo tremendo, sobre todo en pareja, por lo tanto, la parte sexual y la parte emocional se verán muy afectadas.

Todo lo que me cuentas me parece fascinante, me veo completamente identificado/a

Me alegro mucho por ti, pero con sentirse identificado no es suficiente (lo siento). Debes tomártelo muy en serio. Quítate tu máscara de una vez y se, desde ese mismo instante, quien quieres ser. Es decir, acepta tu nivel del momento. Si eres un tío muy emocional y pretendes esconderlo, ríndete y acéptalo; a partir de ahí podrás trabajar mucho mejor tu parte masculina. Lo mismo si eres una tia con un par de “cojones” bien puestos, acéptalos y valóralos. Eso está bien, pero tendrás que ser consciente de la pérdida de tu conexión emocional en tu energía femenina.

He visto a tantas parejas invertidas que ahora me “hace gracia”.

La mayoría de personas no es capaz de ver la inversión en su pareja por lo que, poco a poco y sin darse apenas cuenta, se van adentrando en un estado de perenne sufrimiento.

  • -No entiendo por qué mi mujer es así.
  • -A mi marido le da miedo todo.
  • -No siento atracción por él.
  • -Ella siempre está fuera de casa.
  • -Mi mujer nunca se preocupa.
  • -Mi marido es un calzonazos.
  • -No veas lo poco que me pone.
  • -Últimamente me estoy fijando en otro.
  • -Etc.

¡Despierta de una vez y trabaja la inversión desde tu polaridad!

Lo ideal: trabajar/entrenar la inversión juntos

Si estás ya en pareja y todo esto te suena, por favor, compártelo con él o ella y pregúntale su opinión. Si ves que se cierra frente al asunto debes ponerte a hacer tus deberes. Es decir, hacer tu parte del contrato. Si decides trabajar por tu cuenta prepárate porque, en cualquier momento, darás un salto enorme: se producirá un cambio radical en pareja (muchas veces puede llevar hasta la separación para luego encontrar una persona que te corresponda “mejor”).

En el caso que los dos estén de acuerdo, bienvenido a la pareja evolutiva (futuro artículo), donde nace una evolución por parte de ambos. Es para mí lo ideal, pero se aplica muy poco aun siendo difícil de encontrar, sobre todo hoy en día. Las relaciones “móviles” (hoy con una/o mañana con otra/o) cobran más sentido en la sociedad actual. Tiro lo que no me gusta y paso a otra cosa.

Si hay comunicación efectiva (leer: Cómo comunicarse desde el corazóndisfrutareis de una experiencia espectacular. Vais a poder llevar vuestra experiencia de unión por las nubes (en el caso de que se lleve de una manera eficiente).

¿Dónde se ven reflejados los cambios?

Marcará mucho el camino el hecho de que seáis de polaridades altas y bien equilibradas en el sexo o en la pasión por estar juntos.

Cuando comencé a trabajar de manera consciente mi energía masculina comencé a vivir relaciones mucho más sexuales. “Tenía” a las chicas muy encima, con deseos sexuales casi permanentes. Para mí fue una pasada pasar de 0 a 100; pero seguía sin ser suficiente. Recuerda, vengo de una base de polaridad femenina (hipersensibilidad), por lo tanto, la conexión emocional entre seres es fundamental.

Trabajar con tu pareja es lo ideal, sobre todo si la otra persona quiere (verás que suele ser poco común).

Por lo menos, en mi caso, me he podido empoderar mucho y notar un cambio masivo. Pero encontrar una persona que decida currárselo de verdad, sobre todo sin dependencia, es algo menos común todavía.

Para serte sincero te expongo un ejemplo un poco más explícito: cuando comprendí que estar en mi masculino activaba de forma “animal” la parte sexual de mis compañeras femeninas todo cambió.

En vez de inflarte a porno, pajas y otros estímulos externos, incentiva la búsqueda de nuevos estímulos con tu pareja. Explora junto a ella nuevas formas de excitación sexual. Tendrás lo que quieres y puedes hacerlo y vivirlo directamente en casa.

Ha sido mi caso, pasé de soltero por escasez a estar en pareja por decisión propia.

Experimentar cómo el femenino puede entregarse de forma incondicional no tiene precio. Es algo que me fascina. Ellas lo suelen decir: el tiempo se para, vivo el infinito, es mágico… Ahí está todo.

Te hablo, por supuesto, desde la parte masculina, siendo hombre. Muchas amigas, “clientas”, etc., me cuentan sus experiencias, donde destacan, sobre todo, la entrega plena y total, donde todo su campo emocional está completamente en un nivel de éxtasis bastante alto y la sensación de fascinación y conexión con la persona que tienen enfrente va mucho más allá de lo natural.

Por favor recupera tu eje y vive desde la polaridad que te corresponde lo antes posible. Tu vida se irá encajando.

Joder, me estoy dando cuenta que no vivo o, por lo menos, que muchas cosas que dices me llegan hasta el alma

Eso es buenísimo. Recuerda, paso a paso. Lo suyo es que decidas entrenar y seguir entrenando porque, de otra manera, el camino no te será tan bonito (emocionalmente hablando).

Es necesario que tomes una decisión firme y que te digas a ti mismo que puedes hacerlo. Todo es cuestión de tiempo y, por supuesto, aplicar un código que te vaya funcionando.

¿Me estás diciendo que encontraste ese código?

Sí, en parte o, por lo menos, me ha ayudado a llegar donde estoy ahora: un estado de bienestar casi permanente y, sobre todo, en momentos en los que aparecen períodos de fluctuaciones. Estas son bajas, de poca intensidad y de corta duración.

Déjame recomendarte unas pautas.

-Piensa qué tipo de cuerpo tienes ( hombre o mujer).

-Contempla en qué lado de la balanza se encuentra tu esquema de atracción (hacia el femenino o hacia el masculino). Si no lo sabes todavía explóralo.

-Si eres heterosexual (el hombre debería estar en su masculino y la mujer en su femenino). Si no es así te será algo complicado disfrutar plenamente de ciertas áreas en tus relaciones.

-Empodérate de lo que te falta. Es decir, si te falta energía masculina trabaja tomando consciencia y realizando tareas que te lleven a ello. Si tienes carencias en tus emociones trabaja, igualmente, aquellos aspectos que hagan aflorar tus sentimientos; es decir, fomentar tu energía femenina.

-Comprueba los cambios. Tus seres queridos, o tus futuros encuentros, te darán, en un momento dado, su opinión. Con cada dictamen podrás ir comprobando esos cambios. Esto es lo mejor, que puedas sentir dichos cambios, porque todo lo de fuera es siempre un reflejo de lo que tenemos dentro.

-Sigue entrenando ambas polaridades sabiendo qué parte debería predominar más si quieres vivir mejor tu vida.

Para mí, “el masculino”, suele ser la parte a la que más tiempo dedico ahora. También fue la menos agradable al principio ya que no era mi patrón de base. Pero el resultado es espectacular en mi vida presente. Cada vez que supero un miedo o logro desechar una molestia emocional gano puntos y siento una emoción más poderosa aún en mi. Si eres un tío lo tienes que vivir ya. Si eres una chica, por favor, haz todo lo posible para sentir y reconectar con tus emociones. Si no es así, si no entrenáis el equilibrio de vuestros ejes vitales, os vais a perder una gran parte del pastel, por no decir todo. (leer: Entrénate y conecta con tu potencial)

Como te comenté antes, tengo la oportunidad de ayudar a muchas mujeres. Gracias a esa hipersensibilidad accedo de forma natural a una comunicación efectiva en nada de tiempo. Lo suelen agradecer mucho, porque muchas de ellas tienen la “puerta” como cerrada, bloqueada o sellada, esperando que alguien la abra algún día. Acepto mi función y disfruto plenamente del hecho de poder ayudarlas.

Si lees esto y eres una chica, te aconsejo que vivas tus emociones desde lo más profundo de tu ser. No esperes a que nadie abra esas “puertas” por ti (porque, más de una vez, te puedes entregar a la persona no adecuada para hacerlo y te dolerá bastante). Tienes 100% acceso a ese potencial emocional y cuanto antes conectes con ello mejor; descubrirás que este potencial emocional es espectacular.

Parejas invertidas: un final sin fin

Gracias por haber llegado hasta aquí. No te preocupes si te has sentido identificado/a, es lo normal y, si conoces a gente o personas a tu alrededor que viven así, comparte el artículo, por favor.

Estamos aquí para ayudarnos y hacer que otros no tengan que pasar por los mismos caminos del “infierno emocional” y poder vivir lo bueno de cada cosa de forma más fácil y eficiente.

Todo tiene solución. Lo importante es estar siempre decidido/a a explorar, trabajar y comunicarse de forma eficiente y efectiva. 

La pareja invertida empieza con la inversión o la falta de desarrollo de nuestra propia polaridad. Comienza, desde hoy mismo, a equilibrar y polarizar lo que te corresponde. Comprobarás que te será mucho más fácil poder vivir alegremente en este flujo continuo y constante de emociones  al que llamamos vida.